Después de
llorar un par de días, pudo asimilar la idea de que la muerte no es algo
evitable; luego de un par de semanas pudo avanzar consintiendo la idea de que
uno siempre camina a la sombra de la fría hoz, o como quien más filosóficamente
dice “cada día morimos un poco”.
Ahora
piensa diferente, ya no tenía miedo <<no se puede evitar lo
inevitable>> así que viajó a lugares remotos, intentando así disfrutar la
vida, pero nadie le dijo que más quiebra encontrarse a uno mismo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario